Oviedo
LVA 2007-08-11
El precio de un paseo
Afectados por la extorsión en el Parque de Invierno muestran su
miedo a pasear por la zona Los vecinos exigen a las autoridades
que solucionen el problema.
11/08/2007
NOELIA ARIAS
Llega un momento en el que una
persona busca una vida calmada y sosegada. Normalmente ese
momento llega con los años, cuando tu vida ya está resuelta. La
gente sale de paseo y disfruta de las horas que le ofrece el
día. De esta tranquilidad podían disfrutar hasta hace unos días
los usuarios del parque de Invierno, pero algo irrumpe ahora en
sus momentos de ocio. Se trata, según ellos explican, de un
problema que parece ir creciendo en la ciudad, aunque muchos
desconocen quienes son los verdaderos responsables.
Lucía Díaz tiene 69 años y
lleva la mitad de ellos paseando a diario por las cercanías del
centro de menores de la calle Pedro Masaveu. "Es un pequeño
paraíso para nosotros dentro de una ciudad como Oviedo",
reconoce la mujer quien asegura que en los últimos días ha
cesado su actividad diaria debido a las actuaciones que
presuntamente están realizando los jóvenes del centro por la
zona. "Entiendo que los chavales están ahí abandonados por
sus familias y fuera de sus países". Pero lo que le cuesta
comprender es que salden sus problemas con las personas que
están disfrutando del día, "acosándonos para pedirnos dinero".
Al parecer, esta situación
está llegando a ser tensa y nadie se hace responsable de la
actitud de los jóvenes. La propia Lucía explica que si un chico
se le acerca y le pide un euro por necesidad, "quizás no
dudaría ni un segundo en dárselo", pero aclara que las
formas de actuar de estos chicos "no son las más adecuadas".
Pero la realidad es que el
miedo se está adueñando de las personas que pasean por el
parque. Así es que, son pocos los que quieren contar sus
experiencias y ninguno el que se atreve a salir en las
fotografías por miedo a represalias. "Estamos asustados
porque no entendemos la situación", aseguran. La mayoría de
los afectados no quieren que se lleven a los chicos o que los
dejen en la calle sino que "los responsables de seguridad,
los que gobiernan o quien sea, les busque una salida" para
que no tengan que recurrir a este modo de vida.
También hay algunos casos
entre la ciudadanía que opina que "eso antes no existía",
explica Luis González, cansado de que los jóvenes atemoricen a
sus compañeros de andanzas vespertinas. "Lo mismo lo puede
hacer uno de aquí que uno de otro país, eso está claro, pero con
la llegada de más chicos el problema también es mayor".
En cualquiera de los casos,
este nuevo caso de inseguridad en el barrio está haciendo que
algunas personas asiduas al lugar, cambien sus costumbres por no
ser asaltados por algún chico. "Suponemos que no pasará nada
más que lo que está sucediendo ahora, por eso pensamos que es el
momento ideal para que se corte este problema", asegura Ana,
hija de Lucía. Además, piensa que no se trata de un problema de
racismo, sino que es cuestión de que "todos debemos tener
derecho a utilizar los espacios públicos sin sufrir ninguna
extorsión y menos nuestros ancianos".
Ahora, la solución está en
manos de unos pocos que son quienes deben tomar medias para que
lo que hoy es una extorsión, no se convierta en "algo más".
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